Quitar los metadatos sin perder calidad: por qué recomprimir no es limpiar
Hay dos maneras de quitar los metadatos de una foto. Una es sacar los bloques de datos y dejar la imagen como estaba. La otra es abrir la foto, pintarla de nuevo y guardarla otra vez: los metadatos se pierden por el camino, pero la imagen también cambia. Y, a veces, ni siquiera se pierden.
Qué es recomprimir
Un JPEG o un HEIC guardan la imagen comprimida con pérdida: al guardarlos se descarta información que el ojo casi no nota. Si alguien abre la foto y la vuelve a guardar, esa compresión se aplica otra vez sobre la anterior, y la imagen pierde un poco más. Con una vez apenas se ve; con varias, aparecen bloques, bordes sucios y colores que se van.
Muchas herramientas quitan los metadatos precisamente así, porque es lo más fácil de programar: dibujan la foto en un lienzo y la exportan de nuevo. Funciona, pero no es gratis.
Lo que hemos medido
Tomamos una foto de prueba de 3024 × 4032 píxeles con GPS y la procesamos de tres maneras. Los porcentajes dependen de cada foto —una con mucho detalle pierde más que la nuestra, que es suave—, así que lo importante es lo que cambia y lo que no:
- Volver a dibujarla en el navegador, como hacen muchas webs sencillas: cambió el 1,8 % de los píxeles y el archivo pasó de 925 a 742 kB. Quitó el GPS, pero recomprimió.
- Volver a guardarla con la herramienta de imágenes de macOS (
sips) a calidad 85: cambió el 16,8 % de los píxeles y conservó el GPS. Recomprimir no es limpiar. - Con KillEXIF: no cambió ni un píxel. Los datos de la imagen son los mismos, byte a byte, y el GPS se fue.
- Diez guardados seguidos a calidad 90: la diferencia con el original creció en cada uno. Por eso importa no recomprimir: cada vez que una foto pasa por una herramienta así, pierde un poco más.
Cómo saber si una herramienta recomprime
Hay pistas que no necesitan medir nada:
- El tamaño cambia mucho. Quitar los metadatos ahorra unos pocos kilobytes, a veces algo más si había una miniatura. Si una foto de 3 MB sale con 2 MB, se ha recomprimido.
- Te deja elegir una «calidad» al guardar. Si hay calidad, hay compresión.
- Cambia el formato: si metes un HEIC y sale un JPEG, la imagen se ha vuelto a codificar entera.
- Tarda como si procesara la imagen: quitar un bloque de metadatos es casi instantáneo; volver a comprimir una foto grande, no.
Lo que hace KillEXIF
KillEXIF quita los metadatos sin tocar la imagen: localiza los bloques de datos dentro del archivo, los saca y copia el resto tal cual. Después vuelve a leer el archivo limpio para comprobar que lo que tenía que irse se ha ido, y lo dice: «Comprobado: no queda nada sensible». Y si algo no se puede quitar sin estropear el archivo, lo explica en vez de recomprimirlo.
Por eso la foto limpia pesa casi lo mismo que la original, y por eso puedes limpiarla las veces que quieras sin que pierda nada. Lo mismo con los vídeos: se quitan los metadatos y el vídeo no se vuelve a codificar.